Pese a la situación de crisis, el ecommerce o comercio electrónico, o la venta on line, se ha convertido en la «ventana» para comercializar nuestros servicios y/o productos a través de internet. Lo que supone en este sentido una ventaja para las empresas de hoy en día, que pueden ver aumentadas sus ventas de manera exponencial, con solo hacer un clic.

los expertos apuntan que internet no es la solución a todos los problemas, ni puede ser una salida o escapatoria para algunos comercios que quieran adaptarse a esta opción, o que por usar estar en la red los números se volverán azules si la contabilidad está en negativo.

Obviamente el uso de esta herramienta de venta no es sencilla y para ello, previamente tendremos que plantear una estrategia que se adapta al uso de la venta on line.

No todos los productos o servicios se venden con éxito a través de internet, y el camino puede ser difícil y largo.

Las previsiones en España son positivas y los datos alentadores para este año y los siguientes, pero saber adaptar nuestro producto a las necesidades del cliente será clave para que encontremos el éxito esperado.

Las cifras de negocio pueden ser muy altisonantes, pero si no somos capaces de adaptar nuestro producto con una estrategia previa de precio/producto adecuada no encontraremos la salida que esperamos en el comercio electrónico.

Obviamente lideran las ventas todo el sector tecnológico (DVD, peliculas, videojuegos, etc), muy de cerca le sigue la alimentación, así internet puede ser una plataforma útil o complementaria al comercio tradicional.

Hoy las plataformas para vender a través de internet han mejorado mucho y el uso de las mismas se ha multiplicado, gracias a la mejora de la seguridad en el uso de los métodos de pago, que han incrementado, fidelizando así al cliente.

España es hoy el cuarto país en Europa en comercio electrónico, lo cual no significa que debamos volcar todos los esfuerzos en vender a través de internet, pero sí de empezar el camino hacia lo que ya es una realidad, conocerla e intentar adecuarla a nuestro modelo de negocio, consiguiendo así equilibrar nuestra balanza financiera y añadir un método que puede aportarnos además nuevos datos de interés para nuestro producto o servicio, conociendo mejor la competencia y a nuestro cliente.