Distanciamiento social

Mucho se habla en estos días, o semanas, en línea con lo que estamos viviendo cada día por la situación de confinamiento por el coronavirus, que el distanciamiento social parece que no va a ser una medida cautelar. Algunos medios ya hablan de la extensión de esta medida preventiva, que ayudará a reducir los contagios considerablemente hasta encontrar la vacuna, se prolongaría hasta el 2022. Nosotros nos hemos acordado hoy y hacemos un pequeño homenaje, con una referencia filmográfica de aquella película de Pixar de 2008, Wall-e, que tan buenos recuerdos nos dejó.

¿Viviremos en una burbuja?

En esa película se predecía, en un mundo futuro, que las personas no volverían a entender las relaciones humanas como las entendemos hasta el día en que apareció el virus. Que desaparecería el contacto humano, que deberemos mantenernos alejados, que deberemos mantener distancia, y que poco a poco nos iremos educando en esa idea de que estar separados es sano.  Cierto que esa película animada no hizo referencia a que eso ocurriera por un virus, pero si que creo que el comportamiento al que podemos ir sería algo muy parecido, y quizás podamos sacar alguna conclusión.

La memoria es cortoplacista

Quizás este momento que vivimos ahora sea inolvidable. Quizás, y eso confiamos, esto nos enseñe o podamos sacar algo positivo de todo esto. Algunos hablan de que saldremos mejores personas. Que el solo hecho de que los humanos nos hayamos retirado del espacio que compartimos con la naturaleza ha hecho rebrotar una ciudad más sana, más limpia. Hoy aquello que el hombre ensuciaba con su presencia es menos letal para la naturaleza.

Paradójico que cuanto más encerramos estamos, mejor está el planeta. 

Unido a todo esto a llegado, casi por lo ·bajini”, las plataformas de entretenimiento, aquello que llamábamos en mi generación los “blockbusters”

Plataformas de entretenimiento a precio casi de risa para mantener a la familia unido en frente de una tv. COn todo tipo de oferta. Para mayores, para pequeños. Sin importar la edad. Sin olvidar otros métodos de comunicación o entretenimiento que ta estaban, como las redes sociales o las aplicaciones móviles para hacer videos y compartirlos con los tuyos. 

Todo esto, en suma, es lo que parece nos trae el siglo XXI. La transformación digital más transversal y completa que hayamos visto hasta ahora. Esas máquinas que parecen ocupan el espacio que antes ocupaban los espacios públicos, los bares o cafeterias con la excusa de reunirse al rededor de un café o una cerveza. Hoy parece que ya estemos olvidando esas pequeñas cosas y estemos construyendo un mundo virtual de relaciones y entretenimiento virtuales. Donde las máquinas poco a poco se hacen más indispensables. Donde ya están empezando a crear cierta dependencia.

Nosotros siempre creemos en las relaciones humanas. En el acercamiento. En las conversaciones de cafetería. En las reuniones en persona, y donde las personas se abrazan y se miran a los ojos, sin una máquina o una cámara por medio.

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